Aquellas pequeñas cosas

Hubo un tiempo en que todo transcurría inadvertidamente, en el que no existían preocupaciones, ni horarios ni obligaciones ni nada que pudiera condicionarnos.
Cuando daba lo mismo, si nos levantábamos a las 6 o a las 11, si nos íbamos por ahí y volvíamos cuando se nos daba la gana.Hacer alguna ” dañinada ” o como la queramos llamar, sin importar la gravedad de la cosa, pasaba al olvido en poco tiempo y sin mayores consecuencias.

Sentir el viento en la cara, correr libremente, o por que no, dar un paseito en la bici, para descubrir, que cosa había mas allá.
Donde quizá nos habían prohibido ir, pero ahí estaba la emoción.
No sentíamos el miedo a nada, ni a nadie, perdonábamos y pedíamos perdón y no sabíamos del rencor.
Hubo un tiempo, en que todo era descubrir y en que todo nos parecía nuevo y sorprendente, en que teníamos sueños, mucha imaginación e ilusiones y no planes para el futuro.No nos importaba demasiado el mañana, vivíamos el presente, disfrutábamos de cada momento y nos alegrábamos y entreteníamos con cosas simples y éramos toda alegría y felicidad.
Temíamos una sonrisa espontánea, confiábamos en todo y en todos, sin medir las consecuencias.

Compartíamos sin esperar nada a cambio.No hacíamos cálculos, antes de hacer esto o aquello y nos sentíamos dueños de nuestro tiempo.
Daba lo mismo ganar o perder y si competíamos era por cosas, que luego quedaban olvidadas en un cajón, lugar donde escondíamos nuestros “tesoros”.
No teníamos secretos, decíamos siempre la verdad y nos daba lo mismo estar con unos o con otros. Igual eran todos amigos.
Hubo un tiempo, en que no conocíamos la vergüenza ni sabíamos el significado de la transgresión.
Nos poníamos lo primero que encontrábamos, sin importarnos en que condiciones estaba o si era a la moda.
No nos daba vergüenza el desnudo, si no mas bien, nos despertaba curiosidad.
Esperábamos con ilusión que llegara alguien o algo y todo nos parecía fascinante.

Nos “comportábamos bien”, para recibir el tan ansiado premio y nos enorgullecíamos de nuestras pequeñas proezas.
Nos parecían reales hasta las historias mas increíbles y nos emocionábamos con ellas.
Comíamos de la lata, con las manos sucias o nos sentábamos en el suelo y nos llevábamos escondida alguna cosa que deseábamos tanto y que quizá nunca la tendríamos de otro modo.
Teníamos nuestros héroes y queríamos ser como…
No teníamos intereses y mas bien experimentábamos sentimientos puros.
Sufríamos por amor y nos enamorábamos fácilmente.

Hubo un tiempo en que…. SI !!
Hubo un tiempo en que éramos verdaderamente LIBRES.

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