Argentina – El retorno al medioevo

Hace ya varios días que estoy buscando las palabras adecuadas para escribir este post, pues me resulta muy difícil de entender la situación que se ha creado en mi otro país, Argentina, gracias a la política fascista que el actual gobierno esta llevando adelante en estos últimos años.

Hace 11 años que vivo en Italia y aquí he visto cosas de todos los colores, en lo que se refiere a los políticos, principalmente de parte de Berlusconi y su movimiento. Como llegue aquí cuando el lavado de cerebros ya había iniciado hacia bastante tiempo y no me deje influenciar por el mismo, con el tiempo comencé a crear una idea diferente a la que tienen la mayoría de los italianos sobre este personaje y esta se basa en lo que he visto, vivido y analizado y no en lo que han querido hacer creer a la opinión publica y a la sociedad en general.

Del mismo modo, en ese periodo de tiempo, estando yo fuera de la Argentina y no habiendo vivido directamente algunos acontecimientos que se verificaron y el nacimiento de este movimiento pro fascista que se fue enquistando en la sociedad y no habiendo sufrido el lavado de cerebros gradual en la población, puedo retenerme inmune a esa corriente y por ende pienso distinto y veo las cosas desde una óptica diferente y obviamente contraria, para los que están a favor y se dejaron influenciar.

Ademas vivo informado en este mundo tecnológico y globalizado, la mayor parte de mi familia vive aun en Argentina y conocen la realidad y me la transmiten. Si bien he podido regresar de visita en contadas ocasiones, desde que emigre, he podido ver y vivir en primera persona algunos acontecimientos, que luego he descrito y sobre los que también exprese mi opinión a través de este espacio y sobre todas las cosas, he vivido 30 años en mi país natal y alguna experiencia he podido recoger para poder exponer mi punto de vista.

Desde siempre he sido un apasionado de los libros, la literatura en general y sobre todo la historia, por que considero que hay que escarbar en el pasado para entender el presente, aprender de las experiencias y por sobre todo, no olvidar, la memoria es algo que nos permite sobrevivir y a la que no hay que renunciar jamás, para evitar caer nuevamente en los mismos errores.

No recuerdo que algún gobierno precedente elegido por el pueblo democráticamente, haya tenido dificultades para llevar adelante su accionar, por que la Constitución Nacional no se adecuaba o los demás Poderes le interfirieran, ni mucho menos que necesitara de todos los medios de comunicación a su favor, ni que se enfrentara y persiguiera a los medios que expresaban una opinión diferente.

Tampoco recuerdo a gobernantes que se pasaran horas y horas haciendo comunicados por la Cadena Nacional, hablando en primera persona de sus intereses personales y de sus propias virtudes, hazañas y cruzadas contra unos y contra otros, evocando permanente muertos, dejando de lado el interés general y olvidando el rol para el que fueron elegidos, que es gobernar para todo el pueblo y no solo para la sola parte que les ha dado su voto.

Si algo he aprendido es que cuando un presidente esta haciendo las cosas bien, no necesita decir nada ni mucho menos vanagloriarse, por que todos lo ven, todos lo saben, lo reconocen y hasta lo agradecen. Cuando un presidente te quiere convencer de que esta haciendo las cosas bien, simplemente te esta mintiendo.

Pero la parte que mas me inquieta, es que se ha creado un verdadero muro de división en la sociedad, que va desde las células mas pequeñas, que son las familias a todos los demás ámbitos. Se ha desatado una verdadera “inquisición”, una caza a las brujas, a los que piensan distinto, a los que tienen un pensamiento libre y fuera de los esquemas que se están tratando de cerrar con todas las herramientas posibles y que dejan excluidos a los “herejes” que no están de acuerdo con el régimen y creando heridas muy profundas en nombre de los Derechos Humanos, que sirven de mascara para todo tipo de irregularidades y maniobras propias de un régimen totalitario.

En lo personal, he descubierto que amigos de toda la vida e incluso parientes, me rechacen o me ataquen por que no estoy de acuerdo con que se lleve adelante un adoctrinamiento de la sociedad, con que se pongan limites a muchas cosas simples y cotidianas, que hasta ahora nunca fueron causa de problemas de convivencia, ni han influido mayormente en el desarrollo de la economía ni la vida institucional del país.

Se va hacia una persecución, hacia una denuncia del que piensa distinto, para que sea arrestado, encadenado y portado a las mazmorras, donde será torturado y luego portado a la hoguera, por infiel. Esto no solo no es democrático, es solo repetir los mismos errores del pasado y crear enfrentamientos inútiles entre los pobres, en favor de los ricos y poderosos.

Tener una opinión distinta, no es un pecado, es algo natural y sano, normal en una sociedad democrática, que ayuda a la convivencia y al crecimiento de las personas y por sobre todas las cosas y evocando a un Prócer de la historia Argentina que fue Domingo Faustino Sarmiento: “Las ideas no se matan”.

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