Italia – El Cretto di Burri Sicilia

Gibellina es una pequeña comuna en la provincia Siciliana de Trapani, que en enero de 1968 sufrió una terrible devastación causada por un terremoto, denominado “del Belice”, que afecto gran parte de la región Sicilia.

Como consecuencia de la tragedia, además de un elevado numero de víctimas fatales, también provoco la perdida de las habitaciones a la mayor parte de la población. Por este motivo, se decidió abandonar las ruinas y erguir nuevamente la ciudad en otra zona, menos peligrosa.

En la década de los 80′, el arquitecto Alberto Burri, que desde hacia algunos años había iniciado la construcción de distintas obras de arte, denominadas “Cretto“, es decir estructuras en cemento que vistas desde el alto parecen un terreno agrietado por la sequía, decidió de cubrir las ruinas de la vieja comunidad, dejando libres solo las calles que la atravesaban. La obra es considerada ademas de artística, un monumento a la memoria de quienes perecieron en la tragedia.

El acto de mirar y analizar una obra de arte nunca es una cuestión sencilla porque a menudo se choca con el gusto personal y está en desacuerdo con el valor real de la obra. Se le puede añadir que quizá no se tiene mucho conocimiento sobre el tema y en muchos casos no se sabe casi nada, ni del autor ni las motivaciones que le llevaron a realizar el objeto en cuestión aquí es que se hace imposible llegar a una vision que tenga un sentido completo.

El Cretto di Burri es una de esas obras que se adapta perfectamente en esta categoría: cuando se es dominado por su grandeza (no por casualidad se ha llamado una de las mayores obras de arte en el mundo) y su forma particular, es difícil entenderlo y encontrar una explicación lógica.

Este es el escenario: se encuentra en el interior de Sicilia en el corazón del Valle del Belice, todo alrededor son solo kilómetros y kilómetros de campo, colinas y valles cubiertos de vegetación y no hay señales de una presencia humana probable. De repente se encuentra de frente a esta extraña aglomeración de bloques de hormigón que forman una especie de laberinto, y no se puede dejar de detenerse y admirar. Todo dentro de solo un gran silencio. Pero no es un silencio vacío y estúpido, sino todo lo contrario, es un silencio cargado de preguntas que buscan una respuesta y que se pueda ayudar a formular una opinión.

Cretto

Para entender completamente la importancia del Cretto di Burri es necesario para dar un salto hacia el pasado. El nombre de Valle del Belice seguramente habrá hecho recordar el terremoto de 1968, con epicentro el poblado de Gibellina, que destruyó todos los pueblos vecinos. Es allí que comienza la historia, en la vieja Gibellina.

Después del terremoto fue claro que el entero poblado era inhabitable y es por esta razón es que se construyo el nuevo Gibellina a unos 20 km de distancia, en un estilo totalmente moderno. En 1985 el alcalde Ludovico Corrao decidió embellecer la ciudad y convocó a una serie de artistas contemporáneos. Cada uno de ellos dio a la ciudad una obra de gran valor, de hecho fue la transformación de Gibellina en un centro cultural en la region Sicilia. Entre los artistas que concurrieron se encontraba Alberto Burri, quien quedó impresionado por las antiguas ruinas y allí se decidió crear su obra.

La realización del Cretto di Burri, fue un trabajo que llevó bastante tiempo y muchos esfuerzos. Las antiguas casas fueron reducidas a escombros, compactadas en bloques que se mantienen unidos por alambres de metal y luego se cubrió el todo con un cemento blanco. Los bloques, de aproximadamente 1,70 m de altura, se dispusieron de tal manera de volver a crear la red urbana pre-existente.

En resumen, es una tumba, como un enorme mortaja blanca que se apoya en la cara de una persona que ha fallecido. Es un monumento que efectivamente borra el pasado y la memoria, no deja nada de lo que existía en el pasado, solo las antiguas calles que todavía se pueden recorrer, pero que requiere de un silencio armonioso.

Hoy en día el Cretto di Burri ya no es blanco, se ha vuelto de color gris, el tiempo hizo su parte. El color blanco solo se puede admirar en los bloques mas recientes, que fueron construidos para completar el trabajo que nunca se terminó. Es una lástima no poder admirarlo tal como existía hace unos años.

Il Grande Cretto di Gibellina

Lo que resulta más sorprendente es la paradoja de que la naturaleza ha podido crear. El Cretto di Burri fue creado por el hombre para recordar al hombre la brutalidad de la naturaleza y luego fue embellecido por la propia naturaleza que prospera y esta haciendo caso omiso de sus propias contradicciones, esta es tambien la Sicilia.

Para poder visitar el Cretto di Burri, es aconsejable hacerlo en automóvil. Se llega por medio de la autopista Palermo-Mazara del Vallo, tomando la salida de Gibellina. Una vez que se supera el nuevo poblado, se continua en dirección a Santa Ninfa. Después de 14 km, se debe girar hacia Alcamo y seguir las indicaciones a Gibellina antigua.

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