Italia – Diario del coronavirus II

Mientras en algunas zonas de Italia cae nieve y las temperaturas han disminuido, en lo que parece ser el final de un invierno inolvidable, ya ha pasado un mes desde que comenzó la emergencia mas terrible que se pudiera imaginar desde que finalizara la Segunda Guerra Mundial.

Tramonto frente al mar

Una pandemia de coronavirus que esta poniendo a dura prueba cada rincón de nuestro planeta, que tantos veíamos como una cosa muy lejana y que nunca llegaría a alcanzarnos, esta aquí entre nosotros, golpeándonos cada vez mas fuerte a la puerta y nos mantiene encerrados, entre ansiedad, miedo y algunos momentos de desesperación, porque las cifras que nos tocan escuchar cada día de nuevos contagiados y nuevas victimas hacen ablandar al mas duro.

La vida se ha transformado para todos y cada uno de nosotros, aun no se ve la luz en fondo al túnel, solo nos queda tener mucha paciencia, tratar de aprovechar el muchísimo tiempo que tenemos a disposición para realizar tantas cosas que teníamos postergadas y esperar a que todo esto pase, porque en algún momento deberá llegar a su fin, aunque ya podemos ir haciéndonos la idea, de que las cosas, mal que nos pese, ya no volverán a ser como antes.

Hemos visto infinidad de películas, leído libros y escuchado pronósticos de todo tipo, mas o menos serios, en los que se hablaba de escenarios apocalípticos, aunque esto sabemos muy bien, no es nada nuevo, ya en la Sagrada Biblia se mencionan episodios terribles en los que la naturaleza ha puesto de espaldas contra el muro a lo que nosotros nos obstinamos en llamar civilización, pero siempre tenemos la idea de que esto es algo muy lejano, que le sucede a los demás o que no nunca puede repetirse.

Creo que no es casual todo lo que esta sucediendo, creo que las señales que nos están dando desde distintas partes del mundo los diferentes eventos naturales, las diferentes calamidades que estamos viendo y viviendo desde hace ya un buen tiempo y que tratamos de ignorar, ha llegado el momento de que las escuchemos, de que nos demos cuenta de que esto que llamamos normalidad, que hemos construido en algunos casos con mucho sacrificio, es efímero, que debemos cambiar nuestro modo de pensar, de vivir, de movernos, de producir, de consumir, porque no estamos haciendo otra cosa que cavar nuestra propia tumba.

Hemos roto el equilibrio, la especie dominante que seria la humanidad, ha superado los limites, ha ocupado mucho mas espacio del que le corresponde y se ha tomado atribuciones que no le pertenecen. Quizá dentro de un tiempo, que no sabemos cuando sera, miremos hacia atrás y pensemos que debemos olvidarnos de todo esto y seguir adelante sin mas, pero también es posible que si no es en esta ocasión, sera la próxima en la que alcancemos el punto sin retorno.

Improvisamente en muchas ciudades italianas y del mundo, están apareciendo animales o especies que se creían extinguidas o alejadas para siempre de nuestra vida cotidiana. Los delfines en la costa, los cisnes en los canales, las aguas que vuelven a recuperar el color que nunca deberían haber perdido, los peces que se multiplican, la disminución de la contaminación, solo para dar algunos ejemplos, son pruebas evidentes de que estábamos haciendo las cosas muy mal.

Frente al mar

Como he mencionado en muchas ocasiones, Italia desde la crisis que se originara en 2008 nunca logro levantarse definitivamente, no obstante sea una de las principales potencias industriales a nivel global. Esta situación generada por el coronavirus que hoy esta dando una terrible paliza a la sociedad y a la economía de la península, como también en otras partes del mundo, deberá inevitablemente dejar secuelas muy importantes y esto ya lo estamos viendo y viviendo cada día.

Italia vive principalmente del turismo, que ha desaparecido. Era uno de los países europeos y del mundo con mayor cantidad de población anciana, que esta siendo diezmada a diario por el coronavirus y existe una economía muy importante que gira a su alrededor. Son muchísimas las familias que desde hace años subsisten gracias al apoyo de los familiares mas ancianos, de sus jubilaciones y pensiones, de la posibilidad de que se hagan cargo de los niños mientras sus padres están en sus puestos de trabajo, las personas que los asisten, que en su mayoría son de origen extranjero, infinidad de productos y servicios destinados a esta franja de la población, hoy están al borde de la extinción.

Son muchos los sectores económicos afectados, la parálisis total de la economía en Italia, debido al coronavirus, necesariamente tendrá efectos devastantes. Son muchas las personas que ya han perdido el propio puesto de empleo, muchas a las que no se les ha renovado el contrato y muchas las actividades y empresas que no pueden seguir manteniéndose o continuar con el ritmo que traían después de esta terrible debacle.

El triste ritual que desde hace semanas, nos convoca cada día a las 18 horas a todos a estar delante de la televisión o de la radio, para escuchar el boletín actualizado de los avances de la pandemia de coronavirus, que es un parte de guerra, es como si cada día en Italia, se produjese un terrible terremoto que acaba con centenares de vidas y que lamentablemente se va a prolongar por bastante tiempo aun, pues el incesante movimiento de las personas en la península, no obstante los controles cada vez mas rígidos, han contribuido solo a empeorar la ya grave situación.

En las ultimas tres semanas, se ha producido un importante éxodo de personas desde las regiones del norte hacia sus lugares de origen en las regiones del sur de Italia, como así también de personas que poseen alguna propiedad, que normalmente es utilizada para las vacaciones u otras actividades y esto contribuye a retardar el alcance del punto máximo de la pandemia de coronavirus en este país y a propagar el problema en todo el territorio de la península.

Desde hace muchos años en Italia, un poco por la crisis y otro poco porque la evasión fiscal, que es una de las mas importantes de Europa, se vienen realizando recortes presupuestarios en diferentes sectores de la vida publica. Siendo un país donde el Estado se asume la mayoría de las prestaciones, desde la salud a la educación, los transportes, etc, se han dado prioridad a algunos sectores económicos y se han ido dejando de lado otros. Esta situación de emergencia provocada por el coronavirus esta dejando al descubierto los errores cometidos, pues lamentablemente dos de los sectores que han sufrido y sufren mayor cantidad de recortes históricamente son: la sanidad publica y la investigación.

Son muchísimos los profesionales italianos de la salud y la investigación, que cada año emigran hacia otros países donde son mejor remunerados, pueden hacer carrera y donde hay presupuesto o gente interesada a invertir en esos sectores. La pandemia del coronavirus que hoy esta golpeando tan duramente a Italia y otros países, mete en evidencia la gran necesidad de este tipo de profesionales, que están trabajando al limite, con contratos precarios, con escasez de medios y con retribuciones muy por debajo de lo que seria lo normal. Hoy hay miles de médicos y enfermeros, que están sacrificando su propia vida para salvar la de otros, con un contrato que vence en poco tiempo y con una retribución de 1.600 euro, que no es mucho mas que lo que recibe un operario de una fabrica con un nivel de instrucción básico.

Empresas de diferentes géneros, se están reconvirtiendo para tratar de cubrir las necesidades que se están presentando cada día, pues esta faltando de todo. Desde los respiradores para la terapia intensiva, a las mascaras y guantes, los uniformes, equipos de protección, desinfectantes, etc. Son muchísimos los voluntarios y personas que están aportando a la emergencia nacional, con ideas simples e innovativas, pero que son de gran utilidad, como piezas que están siendo creadas en impresoras en 3D, para crear o modificar los respiradores en modo que puedan ser utilizados en mas personas a la vez, hasta quienes han convertido una mascara para hacer exploración submarina en respiradores individuales.

Se están creando hospitales de campaña, recuperando estructuras que habían quedado abandonadas después de eventos multitudinarios, como ferias y exposiciones y que hoy se están transformando en hospitales y salas de recuperación. Se están solicitando donaciones económicas, de sangre, de dispositivos higiénico sanitarios e incluso de propiedades para alojar a las personas que deben permanecer aisladas.

Fotografia de calle

El Estado italiano ante esta emergencia del coronavirus, ya no puede garantizar la asistencia sanitaria y por este motivo ha impuesto una serie de restricciones a la circulación y a las libertades personales a fin de contener, en la medida de lo posible la propagación. No obstante, a pesar de que el simple hecho de no respetar las reglas impuestas sea considerado un delito, que es sancionado con multas y prisión en algunos casos, son innumerables las infracciones que se registran cada día.

El pueblo italiano es por naturaleza indisciplinado, rebelde, individualista, egoísta en muchos casos y orgullosamente cabeza dura. Hay quienes desobedecen porque no están de acuerdo con el gobierno, como si estas medidas fueran solo destinadas a la oposición, otros porque no aceptan ni aceptaran que nadie les diga lo que deben o no hacer y una gran mayoría por simple ignorancia o estupidez.

Hubo una serie de eventos que contribuyeron a empeorar las cosas, por eso se dice que hubo mayor cantidad de muertos en algunas ciudades, como estadios llenos pocos días antes de que se impusieran las restricciones. Gente que tomo este periodo como vacaciones y se fueron a agolpar en centros turísticos de montaña y también algunas medidas poco claras de parte del gobierno nacional y de las diferentes regiones, que solo crearon confusión o dejaron abiertas algunas brechas jurídico legales, que hicieron posible que muchas personas se saltaran los controles y escaparan hacia otras ciudades o regiones, aun teniendo síntomas de coronavirus y se llevaron de regalo la enfermedad a otros familiares y conciudadanos.

Por el momento, una buena parte de Italia, ya lleva unas 4 semanas de encierro en sus respectivas habitaciones. Las escuelas están cerradas y no se sabe aun si lograran abrir antes del final del ciclo lectivo, que seria a mediados de Junio. El sistema sanitario esta colapsado. Siguen apareciendo contagios de coronavirus por todos lados de mayor o menor magnitud y el pico de la pandemia en Italia, se debería verificar, según los expertos para fines de este mes de marzo de 2020, por lo que las previsiones son de que la libre circulación no sea habilitada hasta mediados de este año en el próximo verano y con algunas restricciones.

Todos quienes habitamos en Italia, debemos realizar una auto declaración por escrito, para poder movernos en caso de necesidad, sea para ir a comprar alimentos, fármacos, trabajar, en los sectores que están habilitados a hacerlo y solicitar asistencia medica, fuera de estos motivos, no es posible circular fuera de casa y dentro de los limites del Comune de residencia. Hay puestos de control en los ingresos de todas las poblaciones, circulan vehículos de la policía, hay drones que sobrevuelan nuestras casas y hasta han solicitado la presencia del ejercito en algunos casos particulares. Las estaciones de trenes están preciadas.

En la medida de lo posible, muchos trabajadores continúan con sus actividades, gracias a internet, como así también las actividades escolares. Lamentablemente, muy pocos estaban preparados para esta eventualidad, lo que ha provocado no pocos problemas. Las líneas están muy lentas, hay muchas zonas de la península que no cuentan con cobertura, como así también muchos hogares que no cuentan con conexión o los conocimientos y medios necesarios para utilizar el servicio, aunque los teléfonos inteligentes, están dando una buena mano en estas circunstancias.

Siguen las dificultades para conseguir mascaras a norma y guantes de protección, como así también desinfectantes y no obstante los incesantes controles, el mercado negro y la especulación están llevando la delantera, incluso el mismo Estado italiano ha tenido que enfrentar situaciones de extorsión por parte de proveedores, que están solicitando precios totalmente fuera de mercado debido a la gran escasez de materiales, muchos de los cuales solo se producen en otros países. Muchas empresas textiles nacionales se han ofrecido para producir lo que sea necesario, siempre que cumplan con algunas normas, que deben ser controladas por los funcionarios de turno y la burocracia siempre juega su rol, impidiendo que muchas iniciativas queden bloqueadas a pesar de la urgencia.

De momento, no puedo aportar mayores informaciones, desde este humilde rincón, solo espero que el próximo capitulo sea el definitivo, este fuera de casa y con noticias mas positivas y que esta situación sea superada por todos.

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