Italia – Fascismo y Tensión Social

Existe una antigua expresión latina que dice: “mors tua vita mea“, que traducido literalmente significa: “tu muerte es mi vida” y si bien puede ser aplicada a distintas situaciones en las que el causar daños a una persona, significa una ventaja o beneficio para otra, también se puede utilizar como una alusión a las duras leyes que rigen la vida de las personas y a la lucha por la sobrevivencia.

Pastor

En este caso, hago referencia a esta expresión, por que define con bastante precisión el clima social que se esta instalando en Italia desde hace ya bastante tiempo y que lamentablemente es un crescendo de tensión social y rebrote de algunas células que parecían dormidas del fascismo mas radical.

En pocos días mas, todas las personas que estamos habilitadas para votar, tendremos la posibilidad de participar activamente en la vida democrática italiana y decidir el futuro de la península en las elecciones generales, que como establece la Constitución Nacional, se celebran al cumplimiento de cada legislatura y en la que se eligen los nuevos representantes para guiar los destinos de Italia por un nuevo periodo de 5 años. Recuerdo que en Italia, rige el sistema de gobierno parlamentario, por lo que el poder no esta concentrado en una sola persona y que existe un Presidente de la República y un Primer Ministro o Premier que ejercen en poder en conjunto con los Senadores y Diputados.

En Italia, el voto no es obligatorio y de los 60 millones de habitantes que pueblan la península, unos 40 millones están habilitados para participar al voto, a los que deben agregarse quienes residen en el exterior. En estas elecciones se pone a prueba una nueva ley electoral, una mas de la serie, pues dicha ley ha ya sido modificada en distintas ocasiones y no obstante todo, aun no es la ley mas adecuada, según se viene manifestando desde los distintos sectores de la política italiana. En todo caso, la afluencia a las urnas desde hace ya varios años va en constante disminución, la gente ha perdido el interés por ejercer su derecho al voto, las propuestas y los candidatos no cambian según pasan los años.

Basta con ponerse a leer un periódico nacional de 20 o 30 años atrás y se vera no sin sorpresa, que los personajes y protagonistas de la política italiana son siempre los mismos, los mismos nombres, las mismas caras, las mismas propuestas y que de hecho, los años han pasado, pero la realidad no se ha modificado demasiado y en muchos casos ha registrado un declino o empeoramiento en algunos casos. En la televisión italiana, sobre todo en los canales que pertenecen a la red RAI, es posible ver continuamente programas dedicados a la historia, en los que se transmiten documentos audiovisuales de los ricos archivos que se conservan y que permiten revivir distintos acontecimientos de la vida nacional. Allí pueden encontrarse otros tantos ejemplos de cuanto sea estática la situación en muchos sectores de la sociedad italiana, sobre todo en las regiones del sur de la península.

No obstante las dificultades, los italianos son un pueblo que tiene un carácter muy individualista y además muy reservado. En estos 15 años que llevo viviendo aquí, no recuerdo haber visto jamás una manifestación de masa para protestar, a una manifestación espontánea me refiero y es necesario remontarse a muchos años atrás, a los tiempos de la guerra y la postguerra para encontrar fenómenos de este tipo. El pensamiento mas extendido es el de: “yo estoy bien, que me importa la vida de los demás” y también: “si tengo problemas o dificultades, nadie debe enterarse, son cosas mías“.

Así es como este silencio y el desinterés, han permitido el propagarse de tantos males que achacan a la sociedad italiana, a que se hayan verificado atropellos institucionales, a que se hayan encaramado en el poder personajes muy conocidos y que han hecho tanto daño al país en beneficio propio, a que los oportunistas de turno saquen partido de la situación y reaviven banderas e ideologías que deberían estar sepultadas para siempre.

Le barche

Como ya he comentado en post anteriores, la transformación en el mundo laboral italiano en los últimos años, no solo ha dejado muchas victimas, sino también muchas secuelas que sera difícil erradicar. Son millones las personas que actualmente en Italia están en dificultades con el empleo o que como consecuencia del desempleo han quedado relegadas a la pobreza o a la sobrevivencia cotidiana y esto constituye un caldo de cultivo del que no pocos están sacando beneficios, pues la precariedad se encuentra en fuerte aumento, cada vez son menos los contratados a tiempo indeterminado y mas las personas que entran en la precariedad y la explotación laboral y que se ven obligadas a aceptar condiciones que fueron abandonadas al menos hace un siglo, como el trabajo a destajo.

La posibilidad de acceder a una jubilación o pensión, se hace cada vez mas lejana, no solo por que se ha implementado el aumento de la edad para el retiro, que se actualiza periódicamente, sino también por que el sistema previsional esta colapsado. Hubo enteras generaciones de italianos que se retiraron a edad temprana y han beneficiado y continúan a hacerlo de prestaciones que en muchos casos superan los años que han realizado de aportes y contributos previsionales. El empleo precario tampoco sirve como requisito para beneficiar de un retiro en futuro y esto crea un gran malestar, además de que de hecho actualmente, son los jubilados y pensionados quienes están manteniendo y colaborando en la supervivencia de los trabajadores en dificultades.

Desde la derecha italiana y los partidos neofascistas, desde hace años se viene atribuyendo que muchos de los problemas que golpean a los italianos, son la consecuencia de la inmigración, de que se permita el ingreso de trabajadores extranjeros, que según ellos, no solo vienen a “roban empleos y oportunidades“, sino que también han contribuido a la disminución de las retribuciones, por que “los inmigrantes aceptan hacer cualquier tipo de trabajo y no les importa que les paguen poco“, por supuesto no faltan quienes hablan de una verdadera “invasión“.

Esto se viene martillando en los oídos desde hace años en radios y canales televisivos en cada ocasión oportuna y cada vez que llega el periodo electoral. Además de que existen emisoras que basan su programación en argumentos como estos, sobre todo en las regiones del norte de Italia. Por no hablar de los diarios locales, donde cada vez que sucede un episodio que involucre a inmigrantes, se colocan bien visibles fotos y datos personales, mientras que para los involucrados italianos solo se publican las iniciales y si se trata de un hecho grave o delictivo, las fotografías son mas grandes y los títulos bien evidentes, además de que el argumento se prolonga todo el tiempo que sea posible y se cita en cada oportunidad que lo permita.

Lo que pocas veces se dice o se escribe, es que gracias a la inmigración y el trabajo de los extranjeros en Italia, se mantiene la tasa de natalidad y que el aporte al crecimiento del Producto Interno Bruto y el mantenimiento del sistema previsional italiano, no seria posible sin la presencia de los inmigrantes.

No obstante, han sido los partidos populistas y de derecha que se han opuesto firmemente a que se aprobara la ley de Ius Soli, que permitiría a los hijos de inmigrantes que nacen, estudian y se forman en Italia, de adquirir la ciudadanía italiana por derecho y son estos mismos partidos los que proponen un endurecimiento de las leyes que regulan la inmigración en este país.

Tramonto in campagna

Con la excusa de canalizar el malestar social y la necesidad de expresión de los sectores mas desfavorecidos, han salido a la luz muchos movimientos políticos y partidos de orientación populista, como así también están cobrando fuerza movimientos que exaltan y defienden las “virtudes y valores” del fascismo, de las leyes raciales, del nacional socialismo, la defensa de la soberanía popular, que desde hace algunos años estaban rezagados, pero que la rabia y la desesperación están alimentando consciente o inconscientemente y estamos asistiendo por estos días a episodios y manifestaciones que no se veían en Italia desde la década del 70 o los recordados “años de plomo”.

El populismo se ha convertido para una buena feta de la sociedad en la ultima esperanza, el salvavidas para superar la situación acuciante que se esta viviendo. Funcionan como sectas, hacen lavados masivos de cerebros, enfrentan a unos contra otros, crean tensión social, enemigos que deben ser combatidos, prometen todo aquello que la gente esta necesitando que les prometan, hacen sentir todo aquello que se quiere escuchar y como bien dice la famosa frase de Niccolò Machiavelli en su libro El Príncipe: “Divide e impera!“.

Los partidos populistas y de extrema derecha tienen muy buenas posibilidades de ganar las próximas elecciones y de gobernar Italia, lo que causa preocupación no solo en la península, sino también en Europa, por que una deriva populista no solo podría entorpecer la ya difícil recuperación de este país, sino también poner en peligro la economía de toda la Comunidad Europea y los programas de crecimiento proyectados.

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