Italia – La ciudad de la utopía

En la región Basilicata, existe un pueblo fantasma o mejor dicho lo que resta de el, pues la localidad en su versión actual se llama Campomaggiore, pero en el siglo XVIII este poblado de la provincia de Potenza fue abandonada después de la avalancha de fango devastadora de febrero 1885, que obligó a todo el pueblo a transferirse a unos 4 km, y fundar un nuevo asentamiento. Cualquier persona que se aventura entre las ruinas, pueden vivir emociones increíbles, admirando los restos del palacio del Conde Teodoro Rendina que fundo en 1741, el pueblo y la Iglesia de Nuestra Señora del Monte Carmelo.

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El encanto de este pueblo esta en su historia, por desgracia olvidada. Cuando el rey Felipe IV encargó el feudo a la familia, le exigió el compromiso de repoblar el territorio. El Conde así lo hizo, pero en un modo revolucionario para esa época, ya que decidió fundar la “ciudad ideal”, con un número máximo de habitantes de 1600 unidades, en la que todo el mundo tenía su casa y una parcela de tierra donde cultivar olivos y vides, dividiendo el territorio en una especie de tablero de ajedrez.

El proyecto en ese entonces era difícil de llevar a la practica. La población era de solo 80 habitantes e inspirado en las teorías utópicas de Robert Owen y Charles Fourier, el Conde Rendina tenia en mente una idea ambiciosa: construir una ciudad donde no existiera la pobreza.
Se establecieron reglas. Todos los agricultores que se trasladaran a Campomaggiore, tendrían derecho a un terreno de 5 metros por 5 para construir una casa, además de la madera para cortar con un único requisito: por cada árbol cortado, el agricultor debería plantar tres árboles frutales. Su idea tiene éxito. En pocos años, el pequeño pueblo de Basilicata se repuebla, llegando en 1885 a registrar 1.524 habitantes.

Giovanni Patturelli, un alumno de Vanvitelli (arquitecto que proyecto la Reggia di Caserta) se ocupo de diseñar Campomaggiore, creando un estructura central, que reflejara la Iglesia y el Palacio señorial.
Por desgracia, el alud de tierra destruyó el proyecto de la “ciudad de la utopía”, acabando con los sueños de sus fundadores.

Afortunadamente no hubo víctimas, ya que los agricultores tuvieron tiempo de salir del pueblo para buscar refugio en la granja del Conde Rendina, situada en una colina, pero la utopía quedo sepultada por aquel deslizamientos de tierra. Una tragedia inevitable ya que el pueblo era en realidad construido sobre una zona pantanosa. Hubiera sucedido de todos modos.

En la reconstrucción de la nueva Campomaggiore, se han observado los mismos dictados estructurales y se pueden visitar siguiendo un itinerario. El Parque de las Esculturas, donde los autores internacionales han dejado obras que permiten mantener contacto con lo que fuera el centro histórico.
Igualmente sorprendente es la vieja secuoya, que se dice fue plantada por el mismo Conde Cutinelli-Rendina, que aún se alza majestuosamente detrás de las ruinas del edificio, como bastiones de pequeñas glorias de Campomaggiore Vecchio.

Campomaggiore

En recuerdo de la particular historia de esta población, desde hace ya varios años, un grupo de artistas locales e incluso con la participación de renombrados artistas italianos, realiza cada año durante el mes de agosto, una puesta en escena de lo que fue la historia del pueblo, a la que se han agregado una fabula y con la ayuda de luces, sonidos y distintos efectos especiales, como así también la actuación de acróbatas, en las ruinas del pueblo fantasma, crean un espectáculo nocturno de casi dos horas, que en esa atmosfera y bajo un cielo estrellado hacen las delicias de grandes y chicos. El espectáculo se denomina a punto: “la città dell’utopia“.

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