Europa – Recorriendo Italia en Automóvil

En Italia la densidad de vehículos en circulación es muy alta, por este motivo el trafico es literalmente caótico, incluso en pequeñas poblaciones.

En determinados días y horarios, en Italia resulta una verdadera odisea, encontrar un puesto para dejar el vehículo, esto es debido a que la gran mayoría de los italianos no tiene un garage o deja el vehículo en la vía publica y de por sí, los puestos libres son escasos.  A esto se suma la masiva presencia de calles de un solo sentido, lo que imposibilita hacer giros completos.

Una óptima alternativa en muchas ciudades, es el servicio de auto-silo con transporte publico hasta el centro incluido en el precio.
En la gran mayoría de las ciudades de Italia, el trafico en el “centro histórico” esta limitado a los residentes y en los antiguos centros habitados las calles son muy estrechas, construidas con empedrados y la delimitación entre la acera y la calzada es ausente.

En otros post en el que hablaba de conducir en Italia, me he referido al el comportamiento de los conductores locales, sobre todo en las regiones del sud donde la observación de las normas que regulan el trafico, es casi inexistente.

Es necesario estar muy atentos a no cometer infracciones y evitar importantes sanciones ya que el estado tiene dispuestos sistemas de control fijos y móviles, sea radares, cámaras y/o vídeo-cámaras a lo largo de todo el territorio, que monitorean en modo permanente la circulación de vehículos.  A estos se suman, los controles en el interior de pueblos y ciudades, sobre todo en los semáforos y los vigilantes que parece que no descansan.

La red vial de la península, en general se encuentra en óptimas condiciones, esto vale tanto para las rutas nacionales como provinciales, que están dotadas de amplios carriles, en su mayoría cuentan dos de cada lado y en algunas zonas con barreras de seguridad entre ambos sentidos.

En Italia el mayor inconveniente en muchos casos, es que las mismas, atraviesan el centro de las poblaciones que aquí se encuentran muy próximas entre ellas y si bien el limite máximo es de 90 km/hora, muchas veces no se logra superar una media de 60 Km/hora, debido a la presencia de semáforos y controles de velocidad.  Esto mismo sucede en las zonas de montaña, que si bien permiten disfrutar de increíbles paisajes y caminos sinuosos entretenidos para quien conduce.  No lo son tanto en el periodo invernal ya que en muchas zonas, es necesario dotarse de cadenas para circular.

Si nos servimos de la autostrada (autovía), dotadas de seis carriles, los costos de peaje son equiparables y en algunos casos superan, a los del combustible para recorrerlas. La señalización en las mismas deja bastante que desear, resultando bastante complicada y es fácil incurrir en errores.

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